viernes, diciembre 08, 2006


CARNE DE MI CARNE, Johnny Barbieri, Ed. Noble Katerba. Lima, 2002; 50 pp.

Por: Enrique Cortez


Hacia lo nocturno

Versos sobre la huída, sobre el itinerario de un cuerpo que siente la noche, que se pierde en lo nocturno, pero no en su oscuridad, podríamos apuntar como inicio de este intento por hacer legibles los poemas del nuevo poemario de Johnny Barbieri.
No en su oscuridad, digo, porque las situaciones, los espacios, los objetos son visibles. La idea de nocturnidad, en cambio, presenta ribetes metafísicos. Esta noción de lo nocturno que lo devora todo, que se funde con la voz del sujeto del discurso en sus poemas, no corresponde al padecimiento del cuerpo, expresado de modo inmejorable por San Juan de la Cruz. Es una nocturnidad alucinada, paranoica, que a su paso deja nombres, cuerpos, afectos, gatos, para perderse sin destino, huyendo de sí gracias al presentimiento de conseguir un yo más duradero. Esa “mismidad” que se prevé, se promete como posibilidad en lo nocturno.
La presencia felina, noción que semánticamente está asociada a lo nocturno, también me permite colegir un ambiente gótico. La experiencia de lo gótico, asegurada por la configuración de los espacios, de los ritos, de los objetos, es siempre una búsqueda de sí. Y si bien es silenciosa, expresa la paradoja que supone hacer visible lo oscuro. Esta oscuridad que podría ser metafísica es también en el caso de lo gótico una teatralización, una puesta en escena. La distancia entre el sentimiento gótico y lo gótico como ejecución, como obra, es la distancia entre el querer y el ser. Sin embargo, pienso que de lo gótico, como estética, sólo nos quedan las formas.
Capítulo aparte, los poemas de Barbieri, tienen el mérito de articularse en una totalidad. En ese sentido, el uso de notas a pie de página es un acierto, pues dota a sus versos de una extraña verosimilitud: la del exegeta.
En el poemario, la existencia de este exegeta nos refiere la presencia de una entidad superior o externa al sujeto del discurso de los poemas. Una entidad que permite pensar en el gesto autoconciente de la escritura en su conjunto y que relaciona sus poemas con algunas operaciones de la estética posmodernista.
Finalmente, creo que Carne de mi carne tiene una propuesta trabajada también en el nivel de la musicalidad que merece atenderse.

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